
Luis Lopo, jefe del área de Conservación de la Biodiversidad en este complejo, explica que «muchos riojanos traen a los animales aquí al habérselos encontrado con alas rotas o algún tipo de problema. También hay muchas familias que ya no saben qué hacer con ellos y deciden dejarlos aquí». En La Fombera se puede encontrar desde tortugas, hasta buhos reales, pasando por aguiluchos ceniceros, águilas culebreras, águilas reales, o incluso buitres. Aquí son curados y entrenados para poder volver a su hábitat, ya que en el lugar disponen de cocina, salas de hospitalización, jaulas acondicionadas para cada tipo de especie, y los servicios de una clínica veterinaria concertada, que proporciona atenciones médicas a los animales que requieren una atención más especializada, como cirugías, ecografías o analíticas.
En el 2006 este centro atendió a un total de 307 animales. La vicepresidenta del Gobierno, Aránzazu Vallejo, que visitó ayer La Fombera, reconoció que es urgente «dotarnos de unas instalaciones más modernas y más acordes respecto al número de animales que atendemos». Vallejo agradeció a la población riojana «la colaboración que muestra al traer a animales a lugares como este». La visita concluyó con la suelta de un ratonero común recogido hace unas semanas en Villoslada con síntomas de desnutrición, tras haberlo marcado con una anilla identificadora.











