RABONA AL ÁNGULO
Asociación S.A.
03.08.07 -
Nunca he comulgado demasiado con el asociacionismo. No por su filosofía, que habla de un medio para sumar esfuerzos y compartir ideales; considero que este instrumento de participación ciudadana algunas veces se manipula para alcanzar otros objetivos, en una sociedad cada vez más egoísta, lejos de lo marcado en los estatutos.
Me consta que hay muchas personas que dejan su vida en asociaciones muy dignas, de diversos tipos y formas. Pueden ser religiosas; filantrópicas; que abogan por un mundo mejor; que defienden a los consumidores; que quieren dormir; que los ruidos les molestan; que informan; culturales; que donan órganos; deportivas; que abogan por la condonación de la deuda externa; benéficas, altruistas, pacifistas...
Existen, también, asociaciones de vecinos, aunque en algunos casos la intención de su Junta sea la de gorronear la subvención de la Administración pertinente (sin dar nada a cambio) o utilizar la sede como merendero personal. Si no es así, ¿cómo se explica que en dos de ellas -en distintos puntos de Logroño- sus responsables sean los mismos individuos, siendo uno de ellos funcionario municipal?
Hay otras asociaciones, como de la que soy miembro, cuya Junta prefiere meter demagógicamente sus narices en asuntos que, a mi juicio, no le competen, como es la de censurar a un medio por difundir imágenes periodísticas de una chica, que no es reconocible, bailando desnuda por el Casco Antiguo, y la de personas manteniendo encuentros sexuales en un lugar público. Pero nada dice del asociado que cobra dos duros por trabajar 12 horas, ni del cierre de un medio de comunicación, ni de la poca (o nula) objetividad de algunos profesionales. Por cierto, por la información de la mujer danzando por Sagasta, este redactor fue insultado por algunos 'hosteleros'. Pero de eso nada se dijo. A veces, en este mundo asociativo vale más estar solo que mal acompañado. martins@diariolarioja.com
Me consta que hay muchas personas que dejan su vida en asociaciones muy dignas, de diversos tipos y formas. Pueden ser religiosas; filantrópicas; que abogan por un mundo mejor; que defienden a los consumidores; que quieren dormir; que los ruidos les molestan; que informan; culturales; que donan órganos; deportivas; que abogan por la condonación de la deuda externa; benéficas, altruistas, pacifistas...
Existen, también, asociaciones de vecinos, aunque en algunos casos la intención de su Junta sea la de gorronear la subvención de la Administración pertinente (sin dar nada a cambio) o utilizar la sede como merendero personal. Si no es así, ¿cómo se explica que en dos de ellas -en distintos puntos de Logroño- sus responsables sean los mismos individuos, siendo uno de ellos funcionario municipal?
Hay otras asociaciones, como de la que soy miembro, cuya Junta prefiere meter demagógicamente sus narices en asuntos que, a mi juicio, no le competen, como es la de censurar a un medio por difundir imágenes periodísticas de una chica, que no es reconocible, bailando desnuda por el Casco Antiguo, y la de personas manteniendo encuentros sexuales en un lugar público. Pero nada dice del asociado que cobra dos duros por trabajar 12 horas, ni del cierre de un medio de comunicación, ni de la poca (o nula) objetividad de algunos profesionales. Por cierto, por la información de la mujer danzando por Sagasta, este redactor fue insultado por algunos 'hosteleros'. Pero de eso nada se dijo. A veces, en este mundo asociativo vale más estar solo que mal acompañado. martins@diariolarioja.com











