
La fundación, constituida el pasado 13 de julio en su casa familiar de Torrecilla, se propone explotar en beneficio de la colectividad el legado artístico de Beatriz Arbelo y desarrollar una doble faceta de promoción cultural y altruista, en justa correspondencia con la personalidad de su inspiradora, centrada siempre en la belleza y el amor como motores de su existencia.
Una primera fase, según un comunicado de la propia fundación, consiste en la creación de la Escuela de Pintura Beatriz Arbelo, radicada en la propia sede de la fundación, destinada a promocionar la enseñanza y perfeccionamiento de la pintura a todos los niveles, empezando por talleres de aprendizaje básico dirigido a niños y adultos.
En años sucesivos se prevé organizar seminarios de especialización para postgraduados y profesionales, dirigidos por artistas de primer nivel, con el objetivo de crear un espacio cultural de prestigio en Cameros. Complementariamente está previsto convocar becas y concursos.
En una segunda fase, la entidad se propone ampliar su actividad a la promoción y divulgación de trabajos y estudios de naturaleza no sólo cultural, sino también humano-social, en defensa de los valores y derechos humanos y democráticos. Así mismo contempla en sus estatutos establecer fórmulas de patrocinio o mecenazgo y la colaboración con instituciones privadas y públicas.
«La Fundación Beatriz Arbelo -señala la organización- aspira a medio y largo plazo a aportar desde La Rioja un referente cultural de prestigio de ámbito nacional, sin abandonar su faceta humano-social en defensa de los valores básicos de nuestra sociedad».
Se trata de los proyectos que Beatriz Arbelo no pudo acometer personalmente debido a su prematuro fallecimiento y que su familia ha decidido afrontar «con su mismo espíritu, pensamiento y sentimiento». El vacío dejado por su marcha se ve en parte cubierto por el nacimiento de esta fundación. Quizás Bea pensaría que su muerte no ha sido en vano.





