REGIÓN
El verano deja huella
Jóvenes de varias comunidades autónomas, dos turcas y un serbio limpiaron el yacimiento de icnitas de dinosaurio de la Era del Peladillo, en Igea
30.07.07 -

Jóvenes limpiando huellas de dinosaurio en el yacimiento de la Era del Peladillo de Igea/ SANDA
Trabajar junto a otros jóvenes de diversos lugares del país y de otras nacionalidades en el mantenimiento y conservación de las huellas que unos dinosaurios dejaron impresas en los montes riojanos hace 120 millones de años es una buena forma de pasar parte del verano y conocer gente.
Eso es lo que piensa Unai Etxazarra, uno de los doce participantes en el campo de trabajo que comenzó en Igea el 17 de julio y que ahora termina. Su labor en el yacimiento de la Era del Peladillo comenzó con la limpieza de la zona de hierbas arrancándolas de raíz y eliminando piedras, barro y silicona de otros años que se encontraba en mal estado. Después se procedió al sellado de las grietas con nueva silicona, resina para las fisuras estrechas y cemento para las gruesas.
La monitora Elsa Martínez dirigió al grupo formado por tres jóvenes del País Vasco, dos de Murcia, dos de Castilla-La Mancha, dos de Castilla y León, dos chicas turcas y un serbio. Estudiantes de geología, hidrogeología, ingeniería de caminos, derecho y periodismo que se han pasado las mañanas soplando grietas con pajitas, uno de los materiales curiosos junto a alambres, cucharillas, jeringuillas y escobas.
El Instituto Riojano de la Juventud se encargó de la organización y la Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja puso el personal técnico y el material didáctico tanto en Igea como en los campos de trabajo que también se han realizado este mes de julio en Hornillos de Cameros.
En el de Igea, en la primera quincena, participaron universitarios y se dedicó al yacimiento de Las Navillas, en Cervera del Río Alhama, en el que trabajaron ocho horas diarias. En esta segunda quincena se ha trabajado durante cinco horas diarias en la Era del Peladillo, en Igea, en un lugar en el que hay nada menos que 1.766 huellas de terópodos, saurópodos, ornitópodos y del hadrosaurichnoides igeensis. Las tardes y los fines de semana han estado ocupadas por talleres y excursiones. El serbio Marko Adamovic se enteró de esta actividad a través de una organización juvenil de su país. Piensa que «esto es muy divertido y puedes conocer gente y aprender idiomas». Le interesan las huellas «porque en Serbia no hay yacimientos así y el próximo año quiero repetir».
Eso es lo que piensa Unai Etxazarra, uno de los doce participantes en el campo de trabajo que comenzó en Igea el 17 de julio y que ahora termina. Su labor en el yacimiento de la Era del Peladillo comenzó con la limpieza de la zona de hierbas arrancándolas de raíz y eliminando piedras, barro y silicona de otros años que se encontraba en mal estado. Después se procedió al sellado de las grietas con nueva silicona, resina para las fisuras estrechas y cemento para las gruesas.
La monitora Elsa Martínez dirigió al grupo formado por tres jóvenes del País Vasco, dos de Murcia, dos de Castilla-La Mancha, dos de Castilla y León, dos chicas turcas y un serbio. Estudiantes de geología, hidrogeología, ingeniería de caminos, derecho y periodismo que se han pasado las mañanas soplando grietas con pajitas, uno de los materiales curiosos junto a alambres, cucharillas, jeringuillas y escobas.
El Instituto Riojano de la Juventud se encargó de la organización y la Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja puso el personal técnico y el material didáctico tanto en Igea como en los campos de trabajo que también se han realizado este mes de julio en Hornillos de Cameros.
En el de Igea, en la primera quincena, participaron universitarios y se dedicó al yacimiento de Las Navillas, en Cervera del Río Alhama, en el que trabajaron ocho horas diarias. En esta segunda quincena se ha trabajado durante cinco horas diarias en la Era del Peladillo, en Igea, en un lugar en el que hay nada menos que 1.766 huellas de terópodos, saurópodos, ornitópodos y del hadrosaurichnoides igeensis. Las tardes y los fines de semana han estado ocupadas por talleres y excursiones. El serbio Marko Adamovic se enteró de esta actividad a través de una organización juvenil de su país. Piensa que «esto es muy divertido y puedes conocer gente y aprender idiomas». Le interesan las huellas «porque en Serbia no hay yacimientos así y el próximo año quiero repetir».











