Se trata, explicó, de "liderar un movimiento social" que impida el desarrollo de la OCM tal y como pretende Fischer, ya que, en sus palabras, la comisaria "quiere una viticultura sin agricultores". Algo ante lo que Jesús Martínez, por parte de la Federación de Cooperativas, añadió que es una reforma "contraria a los intereses de la Denominación".
Así, explicó que "sus puntos fundamentales chocan con la identidad de Rioja". En primer lugar, los productores rechazan la liberalización de plantaciones de viñedo porque "romperá el equilibrio entre producción y comercialización" que se había conseguido en esta denominación.
"Defender la prohibición de plantaciones es difícil", reconoció, y, por eso, apostó por la "necesidad" de que, por lo menos, "se mantenga una autorregulación en cada ámbito territorial".
En cuanto al etiquetado, definió como una "simplificación" el hecho de que los vinos de mesa puedan incluir añada. Además, consideró que "lleva a confusión". Por último, consideró necesaria una promoción de los vinos de denominación.
Por parte de ASAJA, Jose Antonio Torrecilla, indicó que Rioja ya cumple los criterios en los que Fischer justifica la reforma: la necesidad de un equilibrio, la calidad y la justificación de los presupuestos de la OCM.
"O nos quiere llamar imbéciles", dijo por su parte el representante de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), Eusebio Fernández, "o son incapaces de presentar un documento con las mínimas normas" en defensa del sector.
Preguntados por posibles movilizaciones no las descartaron pero advirtieron de que se trata un documento que está en periodo de negociación, por lo que hay que ver cómo avanza. "Le queda mucho camino y aunque beneficia a diecisiete operadores perjudica al resto", señaló en este sentido Fernández.












