REGIÓN
Versos tras el mar
El poeta pastor de Autol, Adrián Pérez, ha recorrido Chile para presentar su libro, 'Pastoreando versos', en una agotadora gira entre el 4 y el 17 de julio
21.07.07 -

Adrián Pérez, junto a Benjamín León, en una presentación. / A.P.
EL PROTAGONISTA
«Inolvidable». Adrián Pérez está acostumbrado a jugar con las palabras, a hacer sentir con las frases, a mecer el significado con la rima. Pero al poeta y pastor catón le faltan, se le escapan, para describir su experiencia chilena, la gira del 4 al 17 de julio pasados en la que ha presentado en el país andino
Sus vínculos con el verso chileno se enraizaban con su participación junto a otros riojanos en la antología hispanoamericana
La tierra de Gabriela Mistral y su Casa Museo en el valle de Elqui le acaparaban el sábado, para llegar el lunes 9 a la tertulia de la Sociedad de Creación y Acciones Literarias en la librería Macondo en Coquimbo, jornadas alternadas por noches de brindis, rock, poesía y amigos. «Cuando Benjamín me presentaba, sus amigos ya eran mis amigos», agradece.
La tumba de Neruda y su amada Matilde en Isla Negra y la de Vicente Huidobro ocupaban un miércoles 11 para la reflexión, en el que presentó su
Tras unas jornadas de amistad en La Serena, el autor regresaba a Autol. En sus campos, junto a sus ovejas y la calma absoluta, Adrián Pérez se sienta de nuevo a escribir, acompañado por la nostalgia de una tierra «sin envidia», y el cariño de un acento amigo.
Pastoreando versos
(Ediciones del 4 de Agosto, 2006). Eso sí, Adrián Pérez no deja de hablar y compartir lo vivido, aprendido, sonreído en Chile de la mano de su amigo, compañero y prologuista Benjamín León, quien le ha acompañado en las presentaciones y en unas visitas ricas para el apasionado de la poesía.Sus vínculos con el verso chileno se enraizaban con su participación junto a otros riojanos en la antología hispanoamericana
Poemas de mar a mar
. Y ha cruzado ese océano en una experiencia sin igual. Aterrizaba el miércoles 4 y su primera impresión fue La Chascona, la poética casa de Pablo Neruda. Al frío día siguiente, 470 kilómetros al norte de Santiago esperaba La Serena, tierra de León. El viernes 6, Adrián pisaba por vez primera una universidad para presentar su libro en el Café Literario de la Católica del Norte en la vecina Coquimbo.La tierra de Gabriela Mistral y su Casa Museo en el valle de Elqui le acaparaban el sábado, para llegar el lunes 9 a la tertulia de la Sociedad de Creación y Acciones Literarias en la librería Macondo en Coquimbo, jornadas alternadas por noches de brindis, rock, poesía y amigos. «Cuando Benjamín me presentaba, sus amigos ya eran mis amigos», agradece.
La tumba de Neruda y su amada Matilde en Isla Negra y la de Vicente Huidobro ocupaban un miércoles 11 para la reflexión, en el que presentó su
Pastoreando versos
en la Biblioteca de Santiago. Las largas horas de autobús han sido lo más agotador. «Habré hecho unos 6.000 kilómetros», suma. Las presentaciones continuaron el sábado 14 con su participación en el Círculo de Artes de la Casa de Cultura de Antofagasta junto a la escritora Marietta Morales, donde le nombraron socio de honor.Tras unas jornadas de amistad en La Serena, el autor regresaba a Autol. En sus campos, junto a sus ovejas y la calma absoluta, Adrián Pérez se sienta de nuevo a escribir, acompañado por la nostalgia de una tierra «sin envidia», y el cariño de un acento amigo.











