
PROYECTO
Aprovechando la estructura del edificio, en las instalaciones del hotel, de cerca de 750 metros cuadrados, se creará una residencia para albergar a entre 35 y 39 residentes. La ventaja del edificio es que cada habitación cuenta con baño propio y muchas de las necesidades ya estaban cubiertas. El local que ocupaba el restaurante, de cerca de 200 metros cuadrados, se adecuará para convertirlo en el centro de investigación y crear un espacio para que los enfermos puedan realizar las actividades. Las obras de limpieza del interior ya han comenzado y según las previsiones, el grueso del proyecto comenzaría en el mes de septiembre. La intención de los socios es que el complejo pueda abrir en diciembre de este año o en enero del 2008.
Dentro del grupo de propietarios, hay varios médicos que han decidido apostar por la investigación para paliar una de las enfermedades que en unos años puede afectar a un porcentaje más elevado de la población.
El objetivo es buscar la especialización para que esta residencia y centro de investigación de Haro sea una entidad de referencia dentro del campo de estudio de las enfermedades neurodegenerativas a nivel nacional y que la ética y la transparencia sean sus máximas. Los contactos con las universidades y asociaciones ya han comenzado para que en la apertura haya, por lo menos, una línea de investigación disponible.





















