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LA TRIBUNA DE LA RIOJA
Reflexiones sobre el fracaso escolar
20.07.07 -
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Reflexiones sobre el fracaso escolar
Al hilo del editorial de este periódico del pasado domingo día 15 de julio sobre el 'fracaso escolar', como maestro con treinta años de experiencia, veinte de los cuales han estado dedicados a la formación de alumnos de 13 y 14 años (antigua segunda etapa de EGB), me siento preocupado por los datos que se aportan y quiero exponer algunas modestas reflexiones que a la vez pretenden ser ayuda para la solución del que sin duda es un gran problema en la educación de la España actual.

Se recogen en el editorial antes citado las «aterradoras» cifras de fracaso escolar de nuestros alumnos de Secundaria. Es verdad que la sociedad española actual ha experimentado en los últimos años un gran cambio económico e ideológico. Hace veinte o treinta años, los padres y, por mimetismo, los hijos-alumnos veían los estudios como la única posibilidad de abrirse camino en la vida y de conseguir un futuro prometedor. Hoy en día aparecen otras posibilidades menos exigentes y quizás más lucrativas para «hacer carrera» en la vida. Una formación en trabajos artesanos vinculados a la construcción o la mecánica aprendidos de mayores expertos permite ganarse el sustento y acudir a la falsa sociedad del bienestar antes que unos estudios de Historia , de Filología o de Humanidades realizados con esfuerzo y tesón y que en el mejor de los casos permiten al que los realiza incorporarse a los veintimuchos al poco gratificante escalafón de los mileuristas. Esto hace que en esta sociedad española, que valora tan poco la formación humana y se desvive por el poder adquisitivo, los chicos vean mas posibilidades de alcanzar un futuro cercano gratificante ( dinero ,coche, incluso piso) acudiendo al trabajo en una fábrica o en una profesión artesanal que sacrificándose ellos y sus familias en obtener unos estudios y una formación de la que se tardarán muchos años en cobrar intereses.

Una vez asentadas las bases anteriores se me ocurren otras deformaciones o quizá defectos de nuestros actual sistema educativo que, a mi humilde pero profesional parecer, también contribuyen a las tasas de fracaso escolar registradas en España. La LOGSE modificó el sistema educativo español e instauró una Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) que ha demostrado ser un auténtico fracaso y que es urgente modificar e incluso retirar. Algunas preguntas que lanzo a continuación intentan dar en la diana de problema. ¿Están los niños y niñas de doce años preparados para abandonar sus centros de Primaria y acudir a un instituto pensado organizativa y disciplinariamente para alumnos adolescentes? ¿Por qué se ha arrinconado, cuando no marginado, a un colectivo de maestros que había demostrado su valía para educar a chicos y chicas de trece y catorce años en la antigua EGB, retirándoles de la docencia en Secundaria? ¿Por qué no se ha permitido a maestros diplomados universitarios impartir docencia en los cursos altos de Secundaria y sí se les permite a ingenieros técnicos u otros diplomados o licenciados quizá con más conocimientos científicos pero infinitamente peor preparados en técnicas pedagógicas y didácticas? ¿Por qué se pretende dar los mismos contenidos, o muy parecidos, hasta los dieciséis años a escolares de muy distinto nivel aptitudinal y actitudinal? ¿Para cuando una auténtica inversión económica que dote a los centros de posibilidades de diversificación y no solamente de trabajo con alumnos marginales o muy retrasados escolarmente? ¿Por qué en mucho centros se deja la docencia de los cursos de Secundaria en manos de profesores interinos o contratados con escasa experiencia mientras que los catedráticos experimentados se reservan los buenos cursos de bachiller para su lucimiento? ¿Para cuando un camino claro que lleve a muchos alumnos, que así lo demandan,a una formación profesional consistente que abra caminos posteriores para una formación superior? ¿Cómo pueden ser buenos profesores muchos excelentes licenciados que nunca pensaron en serlo y que, carentes de vocación magisterial, han acabado ejerciendo la docencia como única vía de sustento? ¿Para cuando unas medidas rectas y claras que conviertan las aulas en lugares serios dotados de un régimen disciplinario menos permisivo? ¿Debe exigirse a las familias un esfuerzo en el control y en la educación de los hijos por parte de la Sociedad y de su agente el Estado? En la respuesta a estas y otras preguntas que se me quedan en el teclado creo que pueden estar algunas de las soluciones al grave problema que reflejaban los datos apuntados en el editorial citado anteriormente.

Para terminar un sólo apunte. Debe evaluarse y compararse la enseñanza Primaria española con la europea -en La Rioja se hace una evaluación en 4º de Primaria y sería conveniente hacer otra en 6º- y si los resultados, como así creo, no nos separan tanto de Europa, ya sabremos dónde está el problema y dónde tendremos que actuar. Aquí he dejado apuntadas algunas pistas .
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