Imagen de archivo del estado de los antigos depósitos de agua de Logroño. /ALFREDO IGLESIAS
Los depósitos del parque de los Enamorados, gigantescas instalaciones de agua que abastecían al viejo Logroño, se mantendrán en pie. Así lo acaba de anunciar el concejal Ángel Varea, durante una visita al lugar donde todavía se alzan los monumentales aljibes por cuya supervivencia se lanzó una campaña auspiciada por un grupo de arquitectos locales y divulgada gracias a Diario LA RIOJA. Tania Silvestrini, arquitecta logroñesa, fue la promotora de la idea de recuperar los depósitos, una iniciativa a la que ha sido sensible el nuevo equipo de Gobierno del Ayuntamiento, cuya propuesta se integra dentro de una remodelación total del parque, con el horizonte del final de la legislatura. Entre las propuestas que anuncia Varea, descuella la posibilidad de crear en la zona un pequeño jardín botánico, que integraría los depósitos como sala de exposiciones.
El concejal de Promoción de Logroño, Ángel Varea, se comprometió hoy a desarrollar la remodelación del parque de los Enamorados durante esta legislatura y a conservar las instalaciones de los depósitos de agua.
Acompañado por un grupo de periodistas, Varea se desplazó hasta este parque con la arquitecta Tania Silvestrini, quien denunció hace unas semanas que se había comenzado a rellenar con tierra y escombros los depósitos situados en esta zona. El parque de los Enamorados, situado al oeste de la ciudad, junto al nuevo sector de Valdegastea, cuenta desde 1885 con los primeros depósitos que permitieron el abastecimiento de agua a Logroño.
Este proyecto, redactado por Amós Salvador, permitió que el suministro de agua ya no se hiciese a través de fuentes, sino mediante una nueva red de distribución de ocho kilómetros y supuso una de las primeras obras de ingeniería civil, dijo Varea.
Consideró que, con la remodelación del parque, también se logrará la recuperación del "patrimonio industrial" de la ciudad, que es uno de los más perjudicados por la "presión urbanística", ya que en la expansión de las ciudades se suelen sacrificar las zonas industriales.
Añadió que hay diferentes posibilidades de uso para los depósitos, pero no concretó hasta no contar con el proyecto de remodelación. Por su parte, Silvestrini consideró que este parque es "un lugar muy especial" para Logroño, tanto por la belleza de sus paisajes, con pinares, y por el patrimonio industrial de los depósitos, que en su opinión "tienen un valor estético muy importante".
Agradeció que el Ayuntamiento paralizase la colmatación de estos depósitos tras su denuncia y agregó que la reconversión de este tipo de infraestructuras en espacios culturales o de esparcimiento es "muy fácil". Entre las propuestas para la zona, apuntaron la posibilidad de hacer un jardín botánico, ya que en Logroño no hay ninguno, y descartaron que se convierta en otra plaza con zonas verdes, con ha sucedido en otros parques de la ciudad remodelados durante los últimos años.
La historia
Hace unos meses, un grupo de arquitectos logroñeses denunció la destrucción de los depósitos de agua del parque de los Enamorados, «unas piezas de patrimonio de los logroñeses de gran valor de arquitectura industrial». Se trata de unas instalaciones que están sin utilizarse desde hace más de medio siglo que, según los especialistas, podrían servir para recuperarlos dentro de esta zona verde. El parque de los Enamorados, una zona con una extensión superficial de trece hectáreas comprendida entre los barrios de San Lázaro, Valdegastea y Camino Viejo de Fuenmayor, está compuesto por unos 8.000 pinos.
Desde hace unos años, toda el área pide a gritos una remodelación. Los depósitos, que está ubicados en la colina del parque, sirvieron durante muchos años como canal de abastecimiento del agua depurada del Ebro a todos los vecinos de alrededor. Además, otra de las funciones de estas instalaciones era la de mantener en la debida presión el agua procedente del otro río logroñés, el Iregua. En la década de los 60 y 70, era el lugar favorito de los aficionados logroñeses al motocross; años después, sirvió como tradicional escenario a la fiesta del PCE.
Para este colectivo de arquitectos, se trata de un lugar de «ensueño». «Cualquier ciudad quisiera tener un parque de esas características», indica Tania Silvestrini, al tiempo que alaba el juego paisajístico del lugar. Según datos que maneja este grupo de profesionales, los depósitos llevan abandonados unos 60 años, y han servido como patio de juegos de muchas personas que hoy peinan canas.
En concreto, de los dos depósitos (uno cuadrado y otro redondo), hay uno que ya ha sido pasto de las máquinas. Tiene aproximadamente más de seis metros de profundidad y una gran dimensión.
En el centro de la antigua instalación había una línea de pilares, rectas, en el caso del depósito cuadrado; con círculos concéntricos, en el caso del redondo. Incluso, hay un par de árboles que han crecido dentro del depósito. «Es un espacio muy hermoso de arquitectura industrial», insiste Silvestrini, quien pretende, junto a otros profesionales, salvar de la destrucción estas piezas.