El Gobierno regional arrancará diez parcelas de plantas rosáceas, principalmente perales y manzanos, en Nalda y Albelda al estar afectadas por el fuego bacteriano y espera contar con la colaboración de los agricultores de la zona para luchar contra esta enfermedad, que afectó a siete hectáreas en 2006.
El consejero de Agricultura del Gobierno de La Rioja, Íñigo Nagore, en una conferencia de prensa, detalló hoy la situación de esta enfermedad en la región y las medidas que se adoptarán para evitar que haya zonas en las que se extienda.
Recordó que el fuego bacteriano es una enfermedad causada por una bacteria, la "erwinia amylovora", que afecta fundamentalmente a las plantas rosáceas, familia a la que pertenecen el peral, el manzano, el membrillero y algunas plantas ornamentales, como la pyracanta.
Esta enfermedad ataca a ramas jóvenes y brotes, que quedan, en el estado inicial, como si estuviesen quemados, aunque, con el avance de la afección, la planta muere.
Precisó que no hay un tratamiento que cure el fuego bacteriano, por lo que, cuando se detecta, se establecen planes de arranque, sin que se pueda plantar en esa zona en dos años, y se fija un perímetro de seguridad de un kilómetro.
Nagore explicó que, desde el pasado uno de junio, se realizan diferentes controles en toda La Rioja por parte de ocho técnicos y se han detectado focos de fuego bacteriano en diez parcelas de Nalda y Albelda, "algunas de las cuales nos preocupan porque son de las arrancadas anteriormente, de forma parcial".
Por ello, "esas parcelas se van a arrancar enteras", incluso si los propietarios no dan su consentimiento, "aunque, en general, estamos encontrando colaboración", subrayó.
En esta misma línea, el consejero reclamó a los vecinos de la zona, sobre todo a los propietarios de chalets con plantas ornamentales, que llamen a la Consejería de Agricultura si detectan un foco de fuego bacteriano en sus parcelas.
"Nos preocupa que, por buena voluntad, haya personas que arranquen las ramas afectadas y las quemen, que es lo que no hay que hacer porque no se garantiza que desaparezca la enfermedad", aseguró Nagore, quien recordó que en el valle del Iregua existen 500 hectáreas de cultivo de manzanos y perales, que "se pueden ver afectados si no luchamos entre todos".
De hecho, agregó, "en España existen sólo focos aislados de esta enfermedad, pero hay zonas, como el entorno de Pamplona, en las que probablemente tengan que declarar la enfermedad por las dificultades para erradicarla", lo que podría originar, en el caso de La Rioja, "un perjuicio económico tremendo".
En 2006 se detectaron en La Rioja, fundamentalmente en el valle del Iregua en torno a Nalda y Albelda, 32 parcelas afectadas, con siete hectáreas de extensión, en las que se arrancaron 1.106 árboles, 1.521 setos, 26.385 plantas de frutales en vivero y 9.000 plantas "madre" de viveros; y, por todo ello, el Ejecutivo regional indemnizó con 250.817 euros a los propietarios.