La multinacional alemana Würth inauguró hoy la sede de su Museo de Arte Contemporáneo en España, que abrirá sus puertas al público el próximo 7 de septiembre, coincidiendo con el trigésimo aniversario de la presencia en el país de la compañía.
Las nuevas instalaciones, que tienen una superficie expositiva de unos tres mil metros cuadrados, se encuentran situadas junto a la sede de la compañía para el norte de España, ubicada en el polígono riojano del Sequero, en las que se han invertido 25 millones de euros en su conjunto.
El edificio, construido en vidrio, acero y hormigón, destaca por su cubierta totalmente transparente, a la que se han aplicado una serie de pequeños puntos negros para tamizar el impacto del sol.
El museo estará dedicado principalmente a la escultura y se nutrirá de los fondos de la colección Würth, que cuenta con unas diez mil obras de arte de los siglos XX y XXI y de la propia colección de la empresa en España, en la que está previsto invertir unos tres millones de euros anuales.
"El museo funcionara con tres muestras anuales: una con los fondos que se vayan adquiriendo y otras dos principalmente con piezas de la colección Würth que circularán por la docena de museos con los que contará la compañía por Europa", afirmó el director general de Würth España, Juan Ramírez.
Entre los autores cuya obra forma ya parte de la colección Würth en España figuran Richard Deacon, Jaume Plensa, Manolo Valdés, Darío Urzay, Blanca Navarro, Tony Oursler y el Atelier Van Lieshout.
"El museo no contará con una colección permanente como tal, si exceptuamos la obra "Calibres", que preside ya la entrada al edificio y que será el símbolo del mismo", afirmó Ramírez.
Esta escultura, de unos ocho metros de altura, con forma de libro y cuyas tapas recogen composiciones geométricas y mecánicas, es obra del artista valenciano Miquel Navarro.
La pieza recoge en su forma elementos mecánicos y humanos, que reflejan la doble dimensión de la empresa: su vertiente económica y su interés por el arte.
"Desde que me hice cargo de la empresa, mi objetivo fue siempre que mis trabajadores tuvieran un puesto de trabajo seguro y que éste lo pudieran desarrollar en un lugar cargado de belleza", afirmó Reinhold Würth, presidente hasta hace un año del Consejo Supervisor del Grupo Würth, en que cedió su puesto a su hija Bettina.
Responsable ahora de las fundaciones de este grupo, que él mismo forjó a partir de 1954, Reinhold Würth afirmó que la arquitectura era para él la expresión pública más interesante de las bellas artes y que por eso trataba que todos los edificios de su empresa fueran ejemplos significativos de una estética industrial contemporánea.
Por eso se había decantado por este complejo diseñado por los arquitectos Enric Henry, Eduardo Talón y Ricard Roldán.
Acompañado de su mujer, Carmen, y de sus hijas Bettina y Marion, Reinhold descubrió junto al presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, una placa en conmemoración del acontecimiento.
Sanz agradeció el interés de Reinhold Würth por La Rioja, le definió como un "gran empresario de la cultura" y afirmó que éste nuevo museo será un atractivo más que unir a los que ya tiene la Comunidad a la hora de visitarla.
Reinhold Würth expresó su deseo de que el museo se convierta en un imán de atracción cultural sin entrar en colisión con la oferta pública y reiteró que su grandeza dependerá del éxito económico de la multinacional.
En este sentido recordó que la empresa tiene unas previsiones de ventas de 8.500 millones de euros para 2007 (7.740 millones en 2006) y de alcanzar una plantilla de cerca de 59.000 personas en los 83 países en los que está presente.
En España, las previsiones de la compañía prevén una facturación este año de quinientos millones de euros y una cifra de unos 4.550 empleados.