Gamero, que compareció junto con el también intérprete Pedro Espadas, apuntó que "es una función que tiene efectos especiales, música, texto, es un musical familiar, no especialmente infantil, pero que está teniendo tan buena acogida que estamos incluso sorprendidos".
Vuelos por el escenario, diseñados por el equipo del ilusionista David Copperfield; efectos pirotécnicos que simulan los cañones piratas; un diseño "increíble" de luces, en el que sobresale una 'luz negra', que hace efecto de fluorescencia sobre los personajes; "muchos vatios de sonido"; y un 'pre-show' con láser, que simula a 'Campanilla' y sus hadas son algunos de los efectos de la función.
A ello se suma, según dijo Gamero, "un texto muy fiel a la obra y al espíritu de J.M. Barrie, en el que se contraponen los dos mundos, el estirado del Londres victoriano y el de 'nunca jamás'", además de las canciones "que están muy actualizadas, son todas pop, rock y soul, junto con grandes baladas".
También hay "grandes coreografías, basadas en muchas mezclas, con bailarines clásicos, contemporáneos, acróbatas, campeones olímpicos o ex-componentes del equipo nacional de gimnasia rítmica; todo con un vestuario muy anacrónico". "Es todo muy modernista pero muy fiel a la obra de Barrie al mismo tiempo", dijo Gamero.
Destacó, igualmente, que la de este musical "es la única versión oficial", por lo que, de acuerdo con el legado del escritor, todos los derechos de autor de las representaciones se destinan a un hospital infantil en Londres. Precisamente, hace tres semanas, un grupo de la compañía visitó el centro.
"Fue una sorpresa", afirmó Pedro Espadas, que viajó con este grupo. Explicó que "las oficinas eran muy austeras, pero, cuando entrabas, era todo un mundo de color, todo al servicio de los niños; allí van pequeños que no pueden ser atendidos en hospitales locales, es gratuito, ver que el fruto de tu trabajo va a esto es una maravilla".
Ambos coincidieron en que buena parte del éxito de la función viene de la obra original, "porque es muy difícil encontrar un cuento en el que haya piratas, indios, niños perdidos, vuelos; son elementos que aún sorprenden al público y que hacen que la gente se lo pase bien". Los niños, especialmente "se quedan con la boca abierta del principio al final".
La obra tiene dos actos, de 45 minutos cada uno, separados por un descanso de 15 minutos. El Teatro Bretón ha programado cuatro funciones del espectáculo, dos para el sábado 17, a las 17 y a las 20 horas, y dos para el domingo, a las 12 y a las 17 horas.