Así lo avanzó hoy el concejal de Movilidad, Alberto Guillén, tras la Junta de Gobierno Local que celebró esta mañana el Ayuntamiento de Logroño. Según explicó el edil, "una vez que se va normalizando el tráfico después de las obras, se va a cortar la permisividad que existía sobre estas zonas".
En concreto, apuntó que, mientras han durado los trabajos para los diferentes estacionamientos subterráneos y las urbanizaciones superficiales, "se ha tenido cierta permisividad sobre el acceso y aparcamiento" en las zonas peatonales del centro de la ciudad, "pero, a partir de ahora, se va a contar con más control y vigilancia".
Guillén especificó que, con todo, en "determinados momentos, como las entradas y salidas de los colegios, o por circunstancias como emergencias" se mantendrá la permisividad, "pero no será lo general, porque lo que se busca es que las calles sean peatonales y con tráfico sólo para residentes y carga y descarga".
Se refirió al caso concreto de la recién abierta María Teresa Gil de Gárate, donde, según afirmó, "no se está respetando la peatonalidad todo lo que nos gustaría". Por ello, incidió en que "se aumentará de momento el control y vigilancia de estas zonas".
Guillén indicó que, en el caso de que con este incremento de la vigilancia, con la presencia policial, "no se consigue el efecto esperado", desde el Ayuntamiento se estudiará "la implementación de sistemas de control de acceso, regulado con tarjetas, que tan buen resultado han dado en el caso de la calle Portales".