José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy protagonizaron uno de los debates parlamentarios más tensos de la historia de la democracia y pusieron de manifiesto que la unidad entre las dos primeras fuerzas políticas contra ETA es, por el momento, imposible. El presidente del Gobierno formuló insistentes invitaciones al PP para que se sume al consenso, ofertas ignoradas una tras otra por el líder opositor que calificó de «suicidio» respaldar su estrategia antiterrorista. El jefe del Ejecutivo resumió el resultado del debate con Rajoy: «no beneficia a nada ni a nadie, salvo a los terroristas».