Varea criticó que estos trabajos se han hecho "con improvisación, por cumplir la promesa de abrir la calle el día 2, después de ver la situación del comercio y la desertización del centro de la ciudad; pero, por electoralismo, se ha dado paso a una situación de peligro, en la que conviven peatones, vehículos y obras".
En este sentido, hizo hincapié en que "afortunadamente, no se han dado accidentes graves, pero sí percances menores, como esguinces de tobillo o enganches con armazones de las obras"; y en que se dan "continuamente atascos en las calles adyacentes", como Avenida de Portugal.
Sobre todo, el concejal regionalista recalcó que "una de las principales quejas es que no se sabe dónde están los pasos de peatones", un caso que tendría "fácil solución". Así, planteó "colocar los pasos elevados para que se distingan, y de otro color, para que se vean en una Gran Vía completamente gris".
Igualmente, hizo referencia a la "falta de semáforos" y, en general, de señalización, "que esperemos que vaya apareciendo"; y a la "posible solución para los atascos, que no creo que sea el final de las obras, porque la Plaza Salón va a invadir medio carril de República Argentina; a ver cómo se cambia eso".
"El problema -añadió- es que, como la obra ha ido cambiando sobre la marcha, nadie, ni siquiera el propio equipo de Gobierno sabe cómo van a finalizarse los trabajos".
Por ello, criticó al alcalde, que "sólo por sus intereses electoralistas y por intentar cumplir una promesa a la que sabía que no iba a llegar, ha puesto en peligro a los ciudadanos".