Según detalló hoy el jefe provincial de Tráfico, José Joaquín Pérez Micolau, esta campaña nacional se inicia bajo el lema 'Si conduces después de haber bebido, quizás debas despedirte', y tiene como finalidad "disuadir de la ingesta alcohólica, sobre todo en unas fechas llenas de comidas y cenas navideñas".
En este sentido, recalcó que "diciembre es un mes de alta siniestralidad", y recordó que, el año pasado, en este mes hubo 275 víctimas mortales a nivel nacional, 8 de ellas en La Rioja". Los controles se realizarán "en momentos no habituales, para evitar cualquier sensación de impunidad".
Habrá 11 puntos de referencia, "con tres de ellos que podrán ser simultáneos", en los que trabajarán 15 agentes. Aunque estos puntos se han seleccionado previamente, Micolau afirmó que "los controles podrán estar instalados potencialmente en cualquier vía".
El jefe provincial de Tráfico apuntó que, desde la DGT "se apunta que el alcohol tiene que ver directa o indirectamente en entre un 35 y un 50 por ciento de los accidentes; esto nos lleva a que se podrían haber evitado en lo que vamos de año 11 víctimas mortales si no hubiera habido ingesta de alcohol".
En este sentido, indicó que, por una tasa de alcoholemia superior a la permitida, la sanción es de 301 a 600 euros de multa; suspensión del permiso de conducir de 1 a 3 meses; y la pérdida de 4 ó de 6 puntos en el carné.
Sobre los antecedentes, Micolau señaló que se hizo una campaña de control de alcohol en julio de 2005, con unos 1.680 controles, de los que 37 fueron positivos, un 2,2 por ciento; en diciembre del año pasado, se realizaron 1.521 pruebas, con 23 positivos, un 1,51 por ciento; y en julio de este año, 1.618 pruebas, con 24 positivos, un 1,48 por ciento del total.