Hungría y el mundo se despiden mañana, sábado, del mítico delantero Ferenc Puskas con una pompa pocas veces vista en este país y con la participación de numerosos altos representantes futbolísticos de todo el planeta.
La Comisión de Homenaje a Ferenc Puskas, que organiza el evento, cuenta con la participación de Ramón Calderón, presidente del Real Madrid; Juan Antonio Samaranch, presidente honorario del Comité Olímpico Internacional (COI), y los ex futbolistas Franz Beckenbauer, Raymond Kopa, Francisco Gento, Bobby Charlton, entre muchos otros.
Los aficionados pudieron despedirse ayer del ex astro del seleccionado magiar y del Real Madrid en la Basílica de San Esteban, de Budapest, donde fue colocado su ataúd, que se cubrió de centenares de flores y ofrendas, entre ellas la de la Embajada de España.
Pál Schmitt, el coordinador del entierro, ha dicho que han recibido decenas de telegramas, entre ellos uno del rey Juan Carlos. El astro brasileño Pelé ha asegurado en una carta enviada a la Comisión que Puskas era "el mejor futbolista de todos los tiempos" y le ha llamado "un amigo personal".
La despedida empezará mañana en el estadio más grande del país, que lleva el nombre de Puskas, donde será colocado su ataúd y se espera la participación de decenas de miles de personas.
Evento "monumental"
En el acto hablará Pál Schmitt, quien es también el presidente del Comité Olímpico Húngaro, Ramón Calderón, György Szepesi, comentarista de fútbol de los años 1950 y el ex astro francés Michel Platini y probablemente también Ángel María Villar, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
Posteriormente, el féretro será trasladado a la plaza de los Héroes en una cureña, donde el Ejército húngaro se despedirá del futbolista conocido como el "coronel galopante" y que tras su muerte fue ascendido al grado castrense de brigadier general.
La jornada finalizará en la Basílica de San Esteban, donde se celebrará una misa católica, donde hablarán el presidente húngaro, László Sólyom; Mónika Lamperth, ministra húngara responsable del Deporte, después Joseph Blatter, secretario general de la FIFA, Juan Antonio Samaranch y el presidente de la Federación de Fútbol magiar, István Kisteleki.
El entierro comenzará a las 20.30 hora local en la basílica en un acto familiar, que podrá verse en una gigantesca pantalla colocada ante el templo. Los gastos del entierro alcanzarán unos 700.000 euros, que en parte fueron cubiertos por el gobierno magiar, pero muchas ciudades, partidos políticos y otras organizaciones también aportaron diferentes sumas.
El evento, según la prensa, será "monumental", ya que delante de la Basílica se colocará un cartel gigantesco con la imagen del ex deportista y se encenderán 30.000 velas y 500 antorchas, todo acompañado por la actuación de un coro de 300 cantantes y un grupo de baile de 150 bailarines.
Puskas falleció el 17 de noviembre en el hospital Kútvölgyi de Budapest, donde estuvo ingresado durante seis años debido al Alzheimer.