Martes, 24 de abril de 2007
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CULTURA

Publicado: 16:43

PERFIL del nuevo premio cervantes
Una de las grandes voces de la poesía española actual
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Antonio Gamoneda, que hoy se ha alzado con el premio más prestigioso de las letras hispanas, el Cervantes, es una de las voces más hondas y singulares de la poesía en lengua española, un poeta que ha hecho de la memoria, el dolor y la oscuridad su material poético, lleno de vida y consuelo.
Nacido en Oviedo el 30 de mayo de 1931, Antonio Gamoneda, a los dos años y tras la muerte de su padre, se trasladó a León con su madre, una ciudad en la que siempre ha vivido y donde dirige desde hace muchos años la Fundación Sierra-Pambley, creada en 1887 por Francisco Giner de los Ríos con los principios de la Institución Libre de Enseñanza. En los primeros años en León, y en medio de la dureza de la guerra y la posguerra, Antonio Gamoneda encontró en su madre y en las primeras lecturas, que empezaron con los poemas de su padre, un poeta modernista, el consuelo de tiempos duros y dificultades económicas.
De formación autodidacta y tras empezar a trabajar en 1945 como recadero en un banco durante muchos años, actividad que compaginó con estudios medios, Gamoneda publicó sus primeros poemas en 1960, como los escritos en 1947 Sublevación inmóvil. En ese mismo tiempo escribió Blues castellano, que entonces no editó por razones de censura. Gamoneda comenzó así una poesía alimentada con su propia vida y experiencia, marcada siempre por "la huella ética que penetrará en toda su obra", como recordó el jurado del premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana cuando le concedió el premio, un galardón que recoge hoy en el Palacio Real, de manos de la Reina.
Incrustado sólo por edad en la Generación de los 50, pero muy alejado del sentir poético con el que se inició este grupo inclinado por la poesía social, con el que no tuvo nada que ver, Antonio Gamoneda vivió activamente también los momentos de la resistencia antifranquista, un periodo en el que tomó más conciencia moral, si cabe, y que fue muy rico para su creación.
Después, muerto el dictador y tras años de silencio poético y de "frustración ideológica", volvió a dar otro ejemplo de coherencia creativa y ética con sus libros: Descripción de la mentira, Lápidas, Arden las pérdidas o Libro del Frío. Todos ellos marcados por la verdad trascendida, por la herida, por el dolor que queda tras la barbarie, la injusticia y la pérdida.
Doctor honoris causa por la Universidad de León, Gamoneda también posee el premio Castilla y León de las Letras, el premio Nacional de Poesía en 1986 por Edad, así como ha sido nominado al Premio Europa. Su nombre está incluido en la prestigiosa antología Ínsulas extrañas y su poesía completa (1947-2004) ha quedado reunida en el volumen Esta luz.
El arte de la memoria
"La poesía, en su esencialidad y en sus necesidades técnicas, es un arte de la memoria. Pero la memoria es siempre consciencia de pérdida (conciencia de lo que ya no está con nosotros o de lo que ya no es... conciencia de progresivo acercamiento a la muerte)", repite siempre Gamoneda. Pero a esta certeza gamonediana de que la poesía existe porque sabemos que vamos a morir, hay que añadir que fundamentalmente para este poeta la poesía tiene su causa y su finalidad en la creación de placer".
Y este credo creativo lo dejó dicho el poeta en la Residencia de Estudiantes, el pasado 28 de junio: "Si ustedes leen las Coplas de Jorge Manrique es un poema desolador, pero está proporcionándonos un tipo de placer, díganselo ustedes a sí mismos. Según esto, la poesía, queramos o no, es el relato de cómo se avanza hacia la muerte, pero, simultáneamente, es también el arte de implicar placer en este relato".

 
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