La escritora italiana Oriana Fallaci, de 77 años, murió anoche en un hospital de la ciudad de Florencia tras luchar contra el cáncer durante los últimos años. Fallaci se hizo famosa por sus entrevistas a líderes de todo el mundo, especialmente de países árabes. Muy pocos sabían que Fallaci había regresado a Italia de Estados Unidos, donde residía de manera estable.
En los últimos años, los libros de Fallaci La rabia y el orgullo y La fuerza de la razón, publicados en 2002 y 2004, suscitaron una enorme polémica por sus alegatos contra el fundamentalismo y el Islám.
En La fuerza de la razón, la periodista advertía "de las aviesas intenciones del Islám" y dedicaba capítulos a cuestiones como los peligros del pacifismo, al derecho de voto de los extranjeros, la matanza de soldados italianos en Nasiriya o el Cristianismo.
Fallaci sacó a la venta agosto de 2004 un libro, titulado Oriana Fallaci entrevista a Oriana Fallaci, en el que analizaba el "cáncer moral que devora a Occidente" y su propia enfermedad. En aquel libro escribió que le acechaba la muerte y que tenía "algún anticuerpo en el cerebro, pero no mucho tiempo que vivir y sí muchas cosas todavía por contar". Fallaci aseguraba que no tenía miedo a la muerte y que lo que sentía era "una especie de melancolía. Me desagrada morir, sí, porque la vida es bella, incluso cuando es fea".
Periodista comprometida
Fallaci ha sido una de las periodistas europeas más comprometidas de la historia. En 1973 conoció al poeta Alekos Panagulis, un resistente a la dictadura griega que había sido el autor de un atentado fallido contra Yorgos Papadopulos, jefe de la Junta de coroneles que en dirigía los destinos del país heleno, y con el que mantuvo una relación sentimental. A raíz del atentado, Panagulis fue detenido y condenado a muerte, pero finalmente solo permaneció cinco años en prisión. Sobre su vida, la autora italiana escribió la mágnífica Un hombre.
Enviada especial del Corriere della Sera en la guerra de Vietman, Oriana Fallaci fue testigo directo, y así lo contó después en Nada y así sea, de la barbarie de la guerra vista, tal vez por primera vez, desde ambos lados de las trincheras.
En 1977, fue condenada a cuatro meses de prisión condicional acusada de resistencia a la justicia por negarse a revelar al Tribunal de Menores el nombre de la persona que le informó de que en la muerte del cineasta Pier Paolo Passolini, habían intervenido varias personas.
El pasado julio Fallaci recibió el España el Premio Luca de Tena, aunque no pudo estar presente para recogerlo y en diciembre 2004 recibió en Italia la medalla de oro como "benemérita de la cultura".