Burgos ofreció una rueda de prensa en la que dio a conocer el contenido de esta carta, la segunda tras la enviada en octubre de 2005. Su sentido, explicó, se basa tanto en la "promesa" hecha por Zapatero antes de llegar a ser presidente como en el que hecho de que, en otras comunidades, "sí se está actuando en las autopistas".
Para el responsable riojano, el Gobierno central está "tomando el pelo" a La Rioja porque afirma que "no se puede actuar en materia de autopistas de forma aislada" y, mientras "olvida a La Rioja, sí que actúa en otras comunidades". Concretamente, dijo, en cuatro autopistas; la AP-1, la que une León con Asturias, la AP-7 (Cataluña) y la AP-9 (Galicia).
La carta enviada a la ministra comienza relatando como "en marzo de 2004, el entonces candidato a la presidencia del Gobierno de España prometió a los riojanos que, si era investido presidente, liberaría el tramo de la AP-68 que atraviesa La Rioja".
Recuerda, además, que, desde el año 2001, el Gobierno de La Rioja "ha adoptado diferentes medidas" en relación con esta autopista, "como implantar la gratuidad de los desplazamientos entre Agoncillo y Logroño y, a partir del 1 de enero de 2006, entre Agoncillo y Navarrete".
"Pero estas medidas", añade, "no son suficientes, ya que lo verdaderamente necesario y efectivo sería la eliminación total de las barreras entre Cenicero y Agoncillo que permitiese a la AP-68 realizar una función de verdadera ronda sur de Logroño, permeabilizando los tráficos con la ciudad y con las carreteras".
Burgos explicó que, lo más importante, es "actuar en la circunvalación de Logroño". No obstante, el Gobierno riojano, dijo, estaría dispuesto a colaborar en todo el tramo. En este sentido, se refirió al hecho de que, en cada comunidad, "el Gobierno central está actuando de una manera". Calculó, por último, en mil millones de euros el liberalizar todo el tramo riojano.